Pentecostés fuente de Misión

Por Rodolfo Cepeda Serrano
Mov. Renovación Carismática


Para entender los términos Pentecostés y misión hay que ir a la esencia de la economía de la salvación.

Jesús, segunda persona de la Santísima Trinidad, cumple la misión encomendada por el Padre, de hacerse hombre para redimir a la Humanidad caída. O sea, recuperar al hombre del dominio de Satanás y llevarlo al Reino de Dios. Cumple su tarea, cumple la voluntad del Padre y a qué precio.

Él abre la puerta del Reino, baja a los infierno y sube con ellos al Padre y le devuelve a Adán y toda la humanidad, pero le entrega las llaves a Pedro y todo el Colegio Apostólico será el responsable de llevar la Buena Nueva, porque El debe irse, pero no nos dejará huérfanos. También entrega a los apóstoles una Misión, que se extiende a sus discípulos y a sus continuadores. “Al igual como el Padre me envió así también os envíos a vosotros”, con todo el poder, y sopló sobre ellos el Espíritu Santo y les entregó el poder de perdonar los pecados (tarea exclusiva de Dios).

“Permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo Alto...recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, hasta los confines de la tierra”. Lucas 24, 49, Hechos 1 ,8.

Llevar el Reino de Dios a todas las naciones no es tarea fácil, porque deberán partir desde Jerusalén hasta los confines del mundo, pero esa tarea no es solamente humana, sería imposible, y así como un Dios tuvo que convertirse en hombre. El hombre deberá convertirse en un pequeño dios, por la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre ellos en PENTECOSTÉS, Y SERÁN LLENOS DE Espíritu Santo, ellos y sus descendientes.

Pentecostés es sinónimo de Nacimiento de la Iglesia, el Cuerpo místico, donde la cabeza es Cristo, y todos los bautizados son sus miembros el que deberá irse integrando a través de los siglos y de los continentes hasta el fin de los tiempos.

Si Pentecostés es la propia Iglesia viva llena de Espíritu Santo, esto es posible ya que sus miembros deberán cumplir una misión, y que es multiplicarse, (crecimiento) pero sin perder la unión espiritual. Ser santos, tanto las jerarquías, órdenes, sacerdotes como los laicos.

No basta con llevar el mensaje (eso sería propaganda) el mensajero o discípulo, debe estar siempre convertido y gracias al Espíritu Santo en un Pentecostés continuo, será un fiel testigo de Jesús. Sin Espíritu Santo sería como una campana que suena (que llama al Pueblo) pero no viviría en él el Cristo.